domingo, 10 de agosto de 2014

Capítulo 8: James

‒ Venga James, no me hagas repetirlo‒ dijo Demian mientras encendía el cigarro sin bajar el arma, a pesar de que el agonizante muchacho poco pudiera hacer ahora.

‒ No…, no te entiendo… ‒ a James le costaba respirar por momentos. 

Con calma Demian volvió a disparar, esta vez muy cerca del hombro del chico. 

‒ Se acabó, he de reconocer que has sido muy bueno, me has conseguido mantener engañado durante 2 días, pero te has delatado. El papel estaba bien, de chico entusiasta y comprometido, callado y aguantando hasta llegar el momento de rebelarse, pero demasiado valiente de pronto, y muy contento estabas con los 3 kilos como para ahora querer ser el primero en disparar a Anderson. Te has excedido.

Demian miró a Anderson que aún seguía temblando y continuó hablando.

‒ Déjame adivinar el plan, tú te infiltrabas con los alborotadores, quitabas a Anderson de medio y te asegurabas de ponerle cara al que está detrás de todo para, más adelante, acribillarme a tiros y quedarte tu al mando del almacén.‒ Por la cara de James supo que había acertado de lleno‒ Buen movimiento del Doctor, no esperaba menos, pero no me equivoque del todo contigo, no te mueve la lealtad, solo la pasta y, bueno, seguir vivo supongo. 

‒ Un momento James, ¡¿Ibas a matarme en serio?!‒ interrumpió Anderson desde la esquina en la que estaba agachado.

‒ Tranquilo Anderson, eso no va a cambiar…‒ Dijo Demian disparándole a la cabeza.

Los segundos se hacían eternos, James sabía que podía ser el siguiente de un momento a otro. Observo el cuerpo de Anderson a medio metro de él y el pensamiento de que iba a correr su misma suerte se hizo más grande.

‒ Bueno James, te diré lo que haremos, si quieres salvar el cuello le dirás al Doctor cada una de las palabras que te diga, y créeme que no podrás jugármela una segunda vez, ¿Esta claro?

‒ Transparente‒ añadió James tragando saliva.

Demian cogió papel y bolígrafo de la mesa de Anderson y garabateó cada una de las frases que James debería decirle a su jefe. 

‒ Bien‒ Dijo cuando hubo terminado‒ Saca tu móvil y llámale

James asintió con la cabeza y cogió la hoja con su improvisado guión, marcó el número y esperó. La conversación al teléfono fue rápida, James se dedicó a comentar que todo había sido un éxito y que Anderson estaba muerto, que tenía al culpable y que tan solo un par de los hombres aún fieles a los Tornatto, habían conseguido infiltrarse junto con él. Finalmente acordó acudir al despacho del Doctor con sus aliados en la próxima entrega mensual de beneficios.

‒ No ha estado mal‒ Comentó Demian una vez hubo colgado

‒ ¿Se puede saber por qué quieres meterte en la boca del lobo dentro de cuatro días? 

Demian no respondió, simplemente le ayudo a levantarse y hizo que se apoyara en él mientras se dirigían a la puerta.

‒ El cabrón de Anderson a disparado a James‒ dijo al abrir la puerta

Las voces se alzaron en el almacén, pero Demian no dejo de hablar

‒ ¡Esta muerto!‒ Gritó‒ Y James va a ponerse bien, eso es lo único que importa, a partir de ahora las cosas van a ser muy diferentes.

Las voces se convirtieron en gritos de júbilo y aplausos, Demian miro al frente y sonrió, como un gran actor ante su público.

No hay comentarios:

Publicar un comentario