sábado, 12 de julio de 2014

Capítulo 7: Motín

Demian esperaba en la puerta de un viejo local fumando mientras su compañero James cerraba una venta de las grandes. No tardó en salir con una gran sonrisa en la cara.
     ─ ¡Menudo trato!─ exclamó nada más cerrar la puerta─ ¡3 kilos Demian!
     ─ No esta nada mal, pero ya sabes que Anderson se quedara casi todos los beneficios.─ respondió Demian sin entusiasmo. 
     ─ Es lo que tiene que sea el jefe del almacén, siempre sacan el pellizco más gordo, bueno, más pellizco saca el Doctor.
     ─ No se que pellizco sacará el Doctor ahora que ha perdido el almacén norte...─ comentó dando otra calada a su cigarro.
     ─ ¡Ya te digo joder! Los locos que le metieron fuego al almacén ya deben de estar  muertos, hay que estar muy mal de la cabeza para querer jugársela al Doctor.
     ─ Y tener muchos huevos...─ Demian hizo una pausa antes de continuar─ Yo lo único que digo es que me jode que Anderson se quede con todo el beneficio mientras mantiene su culo a salvo en su sillón.
     ─ Pues sí, y más con todo esto de los atracos, ¡Mira que hacernos llevar escolta!
     ─ Gracias a eso tengo trabajo James─ dijo Demian mientras se reía, no le caía mal James, era un joven mal hablado y bastante simple pero no tenía nada en contra suya, aunque no olvidaba el por qué estaba trabajando en el almacén sur, haciendo de escolta para camellos como él, pero estas semanas había conseguido su objetivo con los otros, y solo le faltaba James.
     ─ Sinceramente, con lo del incendio, los atracos, las escoltas... creo que al Doctor se le está yendo de las manos todo esto.─ comenzó Demian.
     ─ Y Anderson no sabrá mantener el orden─ Comentó James pillando por sorpresa a Demian, que no sabía si iba a ser extremadamente fácil o se le iban a complicar las cosas.
     ─ No creó que lo mantenga... ─ Dijo Demian midiendo las palabras.
     ─ ¿Y cuanto tardaría en arder el almacén sur Demian?
Demian metió la mano en el bolsillo de la cazadora despacio agarrando la navaja que llevaba y mantuvo la calma.
     ─ Quién sabe... quizás esos locos que quemaron el almacén norte vayan más en serio de lo que parece, lo que esta claro es que Anderson y su querido Doctor están acabados y quizás ha llegado la hora de un cambio de lideres.─ Agarró más fuerte la navaja dentro del bolsillo, en unos pocos segundos sabría si James no era tan simple como parecía y si era leal al Doctor o si le interesaba la pasta y quería ganar tres veces más que ahora. Tras una larga pausa James comenzó a hablar de nuevo.
    ─ Ojala manejaras tu el almacén Demian─dijo con un suspiro ─¡Mandaríamos a la mierda a Anderson y al Doctor!
Demian aflojó la mano, y sonrió, era simple.
    ─ No eres el primero que lo dice, y creo que no tiene por qué ser un sueño lejano.
    ─ Yo te apoyaría...
    ─ Tampoco serías el único─ Tiró el cigarro al suelo y miro fijamente a los ojos a James ─ La noche del viernes va a ver un motín, ¿Estas con nosotros?

La cara de James pasó por una extrema sorpresa hasta que asimiló las palabras de Demian, luego asintió con la cabeza antes de preguntar
    ─ ¿Y que va a pasar con Anderson?
    ─ Siendo sincero, lo más probable es que acabe muerto.─ respondió Demian con una calma espeluznante.

*                                                          *                                                             *

Llegó el viernes, y por la noche Demian se presentó en la puerta del almacen con los 23 camellos y escoltas, armados y dispuestos a matar a sus otros compañeros si se interponían. James, pegado a Demian ,sontenía una pistola con pulso firme. Fue rápido, más de lo que Demian había imaginado, entraron y no tardaron en decidirse los bandos, los fieles a Anderson no dudaron en disparar ni un segundo, mientras que los que no querían tener nada que ver se echaron al suelo, sin embargo el grupo de Demian era más numeroso y contaba con el factor sorpresa. En apenas dos minutos el piso estaba despejado, la puerta del despacho tirada abajo, y el jefe del almacén, el supuesto lider de ese grupo de camellos, agachado tras su mesa temblando como un niño. 
     ─ Se acabó Anderson.─ dijo James mientras le apuntaba. 

Demian observaba la escena desde la puerta mientras el resto del grupo esperaban fuera. No sabía si James tendría la sangre fría para matarle o simplemente dejaría que lo hiciera el propio Demian, a pesar de lo simple que le había parecido el muchacho, allí estaba, demostrando ser más que apariencias y sorprendiendo a todos a la cabeza del ataque y al propio Demian desde la conversación de la otra noche, con sus claras ideas desde el principio... Sí, ese chico era una caja de sorpresas, y Demian odiaba las sorpresas.

Desenfundó rápido y disparó contra la pierna de James, haciéndole caer al suelo, con calma cerró la puerta trás él, recogió el arma de James y se sentó en la enorme butaca del despacho. 
    ─ Cuéntame James─ dijo mientras se sacaba un cigarrillo de la chaqueta─ ¿Desde cuando trabajas para el Doctor?
   








  

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