lunes, 12 de mayo de 2014

Capítulo 4: Ladrón Encantador

Ya era por la tarde cuando tocaron la puerta del mugriento piso, Demian y Evelyn cruzaron una larga mirada y abrieron la puerta. Un chico joven esperaba en el umbral, sus ojos color miel tenían la mirada perdida, el flequillo de su pelo color avellana cubría la gran parte de su frente, vestía una camiseta negra junto a unos raídos vaqueros. Miro a ambos de arriba abajo y se presentó con voz tímida:

─ Eh ¿Vive aquí el señor Demian?, me llamo Fred Levinson y me había citado aquí a las 6 de la tarde.

Demian dio un paso adelante y le tendió la mano.

─Encantado de conocerte Fred, yo soy Demian y ella es Evelyn, pasa por favor.

Un momento después, cuando estaban sentados en el salón, Demian se levantó y comenzó a hablar de nuevo.

─ Mira Fred necesitamos tus habilidades para cierto trabajo esta noche, podrías sacar mucha pasta y es bastante sencillo.

─ ¿En qué consiste? ─ Dijo Fred con una cerveza en la mano y ya más relajado.

─ Tienes que atracar a este tío─ respondió Demian mientras le enseñaba una foto en su móvil de la persona en cuestión─ Estará a las 2 de la mañana en la esquina del parque, llevara encima unos 800 dólares y una mochila grande, puedes quedarte con la pasta, pero necesitaremos la mochila y su contenido, ah es muy importante que no le mates, te diga lo que te diga.

La cara de Fred cambió por completo, se veía que tenía muchas preguntas y no sabía por dónde empezar. Fue entonces cuando Evelyn, sorprendiendo gratamente a Demian, tomó la palabra:

─ Si completas este trabajo satisfactoriamente te podríamos dar más, creo que será muy gratificante para todos ¿Qué me dices?

La duda seguía pintada en la cara del joven pero las palabras de Evelyn iluminaron sus tristes ojos, no había tenido suerte en la vida pero esta gente le estaba ofreciendo un futuro más allá de robar tristes carteras a medianoche en una esquina del barrio.

─ Muy bien a las 3 estaré aquí con la mochila…

─ Genial, y no te preocupes por nada, si hay algún problema llámame a este número y acudiré ─ Dijo Demian mientras le alcanzaba un papel con los dígitos de su móvil garabateados.

                           *          *          *


Fred esperó en el sitio acordado hasta las 2 y vio aparecer al hombre con su mochila en la espalda. Camino despacio hasta él y bajo la mirada como siempre hacía antes de robarle a alguien, miró sus pies, recordando de donde venía y lo dura que era su vida, miró sus manos, los instrumentos que harían que no volviera a ese infierno y lo harían mejorar, y por último levantó la cabeza y miro a su objetivo, lo único que le separaba del cambio.

Sacó la navaja de su padre del bolsillo y la abrió despacio, aclaró su garganta cómicamente haciendo que el hombre se girara y le puso el arma en el cuello.

─ Sera rápido y sin montar alboroto, dame el dinero y la mochila o te aseguro de que antes de que saques la pistola que llevas bajo la chaqueta tendrás el cuello rajado.

El extraño palideció y empezó a vaciar los bolsillos

─ No sabes lo que estás haciendo chico, ¿Tienes idea de quién es el dueño de esta droga? No tienes ni idea de a quien le estas robando.

─ Me da igual, la mochila rápido ─Respondió Fred mientras hurgaba con su mano libre bajo la chaqueta y le quitaba la pistola.

─ Estas cometiendo un error chico, el Doctor te hará matar por esto.


La cara de Fred, cambió al oír el nombre del señor de la droga de la ciudad, tuvo tentaciones por un momento de rajarle el cuello para silenciarle pero recordó las palabras de Demian: “Es muy importante que no le mates, te diga lo que te diga.” Él le cubriría si había algún problema, así que sin mediar más palabra cogió la mochila y echó a correr, perdiéndose en la noche. 

Extrañamente debería estar asustado o preocupado por lo que acababa de hacer, pero en su cara solo se dibujaba una enorme sonrisa.

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