viernes, 11 de abril de 2014

Capítulo 3: The Whip

A la mañana del día siguiente Demian no fue a trabajar, había quedado en su piso con Evelyn para proponerle un plan de acción contra la familia Tornatto.

Cuando la chica llegó se sorprendió del poco orden que había en el piso del ex periodista, botellines de cerveza y ceniceros llenos decoraban el salón, el cual contaba con un viejo sofá de cuero, una mesita baja y una gran pizarra blanca sobre un trípode, la cual tenía garabateado un complejo esquema.
      
         –Toma asiento y reserva tus preguntas para el final de la clase–Le dijo Demian mientras se encendía un cigarrillo y se sentaba en el brazo del sofá mirando a la pizarra.

Evelyn hizo lo que le decían mientras miraba a su alrededor, como solía hacer siempre, captando todos los pequeños detalles de la habitación y de su anfitrión, sin embargo no era nada fácil saber algo de él, no como le pasaba con el resto de gente, cada pequeña teoría que podía tener sobre Demian Hovack se venía abajo con el siguiente detalle que miraba, si parecía desordenado por el estado del cuarto, cuando miraba el perfecto esquema de la pizarra demostraba que era organizado en el fondo. Parecía darse a ciertos vicios como el tabaco y el alcohol en exceso, pero no había nada en su comportamiento que indicara que le afectara lo más mínimo.
        
         –Mira–empezó Demian–Los Tornatto organizan su imperio con 3 patas: La droga, que paga las facturas; Los mercenarios, que asesinan por ellos y les protegen; y la ley corrupta que les cubre las espaldas. –Hizo una pausa para dar una calada antes de continuar–Cada una de esas partes es controlada por gente de su confianza, al menos dos de ellas, lo de la ley es puramente dinero y como he dicho antes todo el dinero viene de…
         
         –Las drogas–completó Evelyn que no dejaba de mirar la pizarra

–Exacto, y esa será la primera pata en caer y el primer objetivo de The Whip– Dijo Demian mientras sonreía

         – ¿The Whip?

– Así se va a llamar nuestro equipo, o banda o como lo quieras definir.

– ¿Nos considera un equipo? Solo somos dos personas…

– En primer lugar, comienza a tutearme, si vas a acabar con una organización criminal formando una banda debes dejar tus modales de niña rica a un lado.

– Esta bien… Demian, eso no cambia la cosa de que somos dos.

– Sí, pero no vamos ser dos siempre, necesitaremos gente con ciertas habilidades, gente de confianza. Nuestro primer objetivo, como ya he dicho, será la persona que controla todo el tráfico de drogas de la ciudad, un tipo llamado: “El Doctor”.

Evelyn se levantó del sofá y se acercó a la pizarra, mirando más de cerca el recuadro con el nombre de “El Doctor”, y como emergían de él un símbolo verde del dólar junto a una flecha señalando hacia los Tornatto.

– Básicamente, ¿Vamos a cortarles el grifo a los mafiosos? ¿Nosotros dos solos?–preguntó girándose hacía él.

–Claro que no, obviamente para quitarles todo el dinero, vamos a necesitar a un ladrón, y tiene que ser de los buenos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario