martes, 18 de febrero de 2014

The Whip: Prólogo

El siguiente texto fue extraído de una página del diario de Demian Hovack:

"Siempre he sido un idiota, un ingenuo como lo son ustedes por creer en la raza humana. Seguro que en algún momento se han sentido defraudados con la gente, solo con poner 10 minutos cualquier telediario se darán cuenta de que el mundo no es nada bueno, que las personas que tienen el control no son buenas y por ellos hay robos, asesinatos, guerras, corrupción, hambre… La lista es larga y lamentablemente real.

En mi ciudad no hay excepción, los grandes se comen a los pequeños, a las personas que son “buenas”, que desde siempre se les han inculcado valores respetables para hacer de ellos ciudadanos civilizados. También en las religiones se supone que los malos recibirán su castigo y arderán en el infierno, se reencarnaran en cucaracha, o vivirán en el purgatorio. Pero durante su vida mortal no les faltara nada, tendrán una gran casa, dinero por todos lados, incluso una familia que no deberá temer jamás una temporada de vacas flacas.

Yo era periodista, quería serlo para tener una oportunidad de cambiar todo esto, de sacar a la luz todo y demostrar que aun hay gente que no se rinde y debe alzarse contra ellos. Me equivocaba, no se puede pelear contra ellos, no civilizadamente, me di cuenta cuando escribía un artículo sobre las extrañas compañías que visitaban al alcalde en sus fiestas privadas.

Perdí mi empleo sin ninguna explicación y cuando volví a mi piso todo empezó a arder, aguante dentro de la casa llena de humo durante media hora sin apenas poder respirar, luego abrí el gas y salí por la puerta corriendo. Todo lo que pensaba era: “Si me quieren muerto, que piensen que lo han conseguido”. Una gran explosión y ver como todo lo que tenía en mi vida, todos los recuerdos y objetos de valor volaban por los aires, esa es la imagen que quedo grabada esa noche en mi mente, el fin de mi vieja vida.

Logre escapar y me escondí en una vieja taberna, cambie mi nombre por el de Demian Hovack, un cambio de aspecto ligero como dejarme la barba y trabajar en la mugrienta taberna con muy poca vida social me ayudaron a pasar desapercibido durante dos largos años.


Pero un día todo se torció, el pasado regresó con un golpe seco, el día que ella llego…" 

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