martes, 21 de octubre de 2014

Capítulo 9: Oliver

‒ ¡Inspector Lawson! ‒ gritó un joven agente, entrando por la puerta. ‒ ¡Estoy buscando al inspector Lawson!

No hubo respuesta, la ajetreada comisaria parecía un viejo mercado donde la gente hablaba a gritos de un lado a otro mientras el ambiente caótico no hacía más que empeorar a cada segundo que pasaba.

‒ ¡Inspector Lawson!‒ volvió a gritar el agente con cara de desesperación.

Esta vez sí hubo respuesta, un corpulento hombre de camisa sudada y cara de pocos amigos se levantó de su silla y gritó también:     

‒ ¡Maldita sea, Oliver! ¡No ves que te están llamando!‒ tomó aire y se giró hacía el chico de la puerta.‒ Es el friki de la mesa del fondo.

Al final de la hilera de mesas un hombre escuálido mantenía los ojos cerrados en su silla con una expresión de profunda calma, ajeno a todo el griterío de la habitación. Tenía el pelo revuelto, grandes ojeras negras debajo de los ojos, una barba de tres días y la ropa arrugada.

‒ ¿Inspector Lawson?‒ dijo el chico mientras le tocaba el hombro‒ Señor, me mandan desde delitos menores,  soy el chico que han ascendido y me han dicho que le busque a usted en cuanto llegue…     

‒ Contéstame rápido‒ respondió Oliver sin abrir los ojos‒ ¿Por qué arde a un almacén lleno de droga y luego la mitad de los camellos de otro almacén se matan entre ellos?     

‒ ¿Perdón?‒ dijo el chico sin saber que decir.     

‒ ¿Y tú eres el nuevo ascenso? Si vas a trabajar conmigo tendrás que usar la cabeza y seguir mi ritmo‒dijo abriendo los ojos como un búho y tendiéndole la mano‒ Soy Oliver. 

‒ Encantado, me llamo Michael.

Una vez hechas las presentaciones, Oliver volvió a su posición inicial, ignorando de nuevo a todo el mundo a su alrededor. Michael, sin saber muy bien qué hacer, fue a buscar una silla y se sentó a su lado. Aguantó varios minutos observando en silencio a Oliver, viendo como soltaba el aire despacio y apoyaba sus dedos índices sobre la barbilla o los labios. Finalmente abrió los ojos y volvió a hablar:

‒ Creo que…‒ dijo manteniendo la tensión del momento‒ necesito un café.
Decepcionado, Michael también se levantó de la silla y siguió en silencio al extraño hombre hasta la puerta.

‒ ¿No vamos a la maquina?‒ preguntó al ver que se dirigía al ascensor.

‒ Odió el café de esa máquina, prefiero el del bar de aquí al lado.
Michael asintió y le siguió en silencio hasta el bar,  finalmente, sentados tomando el café, se armó de valor para preguntar:

‒Señor… ¿A qué se refería antes con lo del almacén y los camellos?
Oliver levantó su vista de la taza y le miró fijamente, estudiándolo de los pies a la cabeza. Luego comenzó a relatar los hechos de los últimos meses, donde un almacén de drogas del llamado “Doctor” había ardido de repente a mitad de noche y luego como un mes después había habido un tiroteo en los alrededores de otro almacén. Sin embargo no habían encontrado ningún cuerpo y no había manera de conseguir una orden para registrar el almacén.

‒ No entiendo señor‒ dijo Michael al terminar el relato‒ ¿Por que cree que ambos hechos están relacionados?


‒ El factor que los une es que ahora hay un grupo llamado The Whip pasando la droga del “Doctor” a mitad de precio. Como dos tiendas compitiendo, solo que aquí los almacenes arden, y no me extrañaría que el lugar del tiroteo fuera otro almacén de droga, y que dicho tiroteo haya sido por una rebelión interna. La pregunta sin embargo es ¿Quién demonios está detrás de The Whip? No logro comprender sus actos,  ni si de verdad están en sus cabales para atacar al Doctor y con ello a los Tornatto ‒ hizo una pausa para darle un sorbo a su café antes de continuar su improvisado discurso ‒ Mira Michael, está ciudad es una mierda y los peces grandes, como los Tornatto, no se pueden tocar. La policía nos dedicamos a ir a por los pequeños delincuentes, pero no pienso dejar que esto siga así y si esos idiotas de The Whip terminan dándonos a los Tornatto, te doy mi palabra que seré el primero en esposarlos.

domingo, 10 de agosto de 2014

Capítulo 8: James

‒ Venga James, no me hagas repetirlo‒ dijo Demian mientras encendía el cigarro sin bajar el arma, a pesar de que el agonizante muchacho poco pudiera hacer ahora.

‒ No…, no te entiendo… ‒ a James le costaba respirar por momentos. 

Con calma Demian volvió a disparar, esta vez muy cerca del hombro del chico. 

‒ Se acabó, he de reconocer que has sido muy bueno, me has conseguido mantener engañado durante 2 días, pero te has delatado. El papel estaba bien, de chico entusiasta y comprometido, callado y aguantando hasta llegar el momento de rebelarse, pero demasiado valiente de pronto, y muy contento estabas con los 3 kilos como para ahora querer ser el primero en disparar a Anderson. Te has excedido.

Demian miró a Anderson que aún seguía temblando y continuó hablando.

‒ Déjame adivinar el plan, tú te infiltrabas con los alborotadores, quitabas a Anderson de medio y te asegurabas de ponerle cara al que está detrás de todo para, más adelante, acribillarme a tiros y quedarte tu al mando del almacén.‒ Por la cara de James supo que había acertado de lleno‒ Buen movimiento del Doctor, no esperaba menos, pero no me equivoque del todo contigo, no te mueve la lealtad, solo la pasta y, bueno, seguir vivo supongo. 

‒ Un momento James, ¡¿Ibas a matarme en serio?!‒ interrumpió Anderson desde la esquina en la que estaba agachado.

‒ Tranquilo Anderson, eso no va a cambiar…‒ Dijo Demian disparándole a la cabeza.

Los segundos se hacían eternos, James sabía que podía ser el siguiente de un momento a otro. Observo el cuerpo de Anderson a medio metro de él y el pensamiento de que iba a correr su misma suerte se hizo más grande.

‒ Bueno James, te diré lo que haremos, si quieres salvar el cuello le dirás al Doctor cada una de las palabras que te diga, y créeme que no podrás jugármela una segunda vez, ¿Esta claro?

‒ Transparente‒ añadió James tragando saliva.

Demian cogió papel y bolígrafo de la mesa de Anderson y garabateó cada una de las frases que James debería decirle a su jefe. 

‒ Bien‒ Dijo cuando hubo terminado‒ Saca tu móvil y llámale

James asintió con la cabeza y cogió la hoja con su improvisado guión, marcó el número y esperó. La conversación al teléfono fue rápida, James se dedicó a comentar que todo había sido un éxito y que Anderson estaba muerto, que tenía al culpable y que tan solo un par de los hombres aún fieles a los Tornatto, habían conseguido infiltrarse junto con él. Finalmente acordó acudir al despacho del Doctor con sus aliados en la próxima entrega mensual de beneficios.

‒ No ha estado mal‒ Comentó Demian una vez hubo colgado

‒ ¿Se puede saber por qué quieres meterte en la boca del lobo dentro de cuatro días? 

Demian no respondió, simplemente le ayudo a levantarse y hizo que se apoyara en él mientras se dirigían a la puerta.

‒ El cabrón de Anderson a disparado a James‒ dijo al abrir la puerta

Las voces se alzaron en el almacén, pero Demian no dejo de hablar

‒ ¡Esta muerto!‒ Gritó‒ Y James va a ponerse bien, eso es lo único que importa, a partir de ahora las cosas van a ser muy diferentes.

Las voces se convirtieron en gritos de júbilo y aplausos, Demian miro al frente y sonrió, como un gran actor ante su público.

sábado, 12 de julio de 2014

Capítulo 7: Motín

Demian esperaba en la puerta de un viejo local fumando mientras su compañero James cerraba una venta de las grandes. No tardó en salir con una gran sonrisa en la cara.
     ─ ¡Menudo trato!─ exclamó nada más cerrar la puerta─ ¡3 kilos Demian!
     ─ No esta nada mal, pero ya sabes que Anderson se quedara casi todos los beneficios.─ respondió Demian sin entusiasmo. 
     ─ Es lo que tiene que sea el jefe del almacén, siempre sacan el pellizco más gordo, bueno, más pellizco saca el Doctor.
     ─ No se que pellizco sacará el Doctor ahora que ha perdido el almacén norte...─ comentó dando otra calada a su cigarro.
     ─ ¡Ya te digo joder! Los locos que le metieron fuego al almacén ya deben de estar  muertos, hay que estar muy mal de la cabeza para querer jugársela al Doctor.
     ─ Y tener muchos huevos...─ Demian hizo una pausa antes de continuar─ Yo lo único que digo es que me jode que Anderson se quede con todo el beneficio mientras mantiene su culo a salvo en su sillón.
     ─ Pues sí, y más con todo esto de los atracos, ¡Mira que hacernos llevar escolta!
     ─ Gracias a eso tengo trabajo James─ dijo Demian mientras se reía, no le caía mal James, era un joven mal hablado y bastante simple pero no tenía nada en contra suya, aunque no olvidaba el por qué estaba trabajando en el almacén sur, haciendo de escolta para camellos como él, pero estas semanas había conseguido su objetivo con los otros, y solo le faltaba James.
     ─ Sinceramente, con lo del incendio, los atracos, las escoltas... creo que al Doctor se le está yendo de las manos todo esto.─ comenzó Demian.
     ─ Y Anderson no sabrá mantener el orden─ Comentó James pillando por sorpresa a Demian, que no sabía si iba a ser extremadamente fácil o se le iban a complicar las cosas.
     ─ No creó que lo mantenga... ─ Dijo Demian midiendo las palabras.
     ─ ¿Y cuanto tardaría en arder el almacén sur Demian?
Demian metió la mano en el bolsillo de la cazadora despacio agarrando la navaja que llevaba y mantuvo la calma.
     ─ Quién sabe... quizás esos locos que quemaron el almacén norte vayan más en serio de lo que parece, lo que esta claro es que Anderson y su querido Doctor están acabados y quizás ha llegado la hora de un cambio de lideres.─ Agarró más fuerte la navaja dentro del bolsillo, en unos pocos segundos sabría si James no era tan simple como parecía y si era leal al Doctor o si le interesaba la pasta y quería ganar tres veces más que ahora. Tras una larga pausa James comenzó a hablar de nuevo.
    ─ Ojala manejaras tu el almacén Demian─dijo con un suspiro ─¡Mandaríamos a la mierda a Anderson y al Doctor!
Demian aflojó la mano, y sonrió, era simple.
    ─ No eres el primero que lo dice, y creo que no tiene por qué ser un sueño lejano.
    ─ Yo te apoyaría...
    ─ Tampoco serías el único─ Tiró el cigarro al suelo y miro fijamente a los ojos a James ─ La noche del viernes va a ver un motín, ¿Estas con nosotros?

La cara de James pasó por una extrema sorpresa hasta que asimiló las palabras de Demian, luego asintió con la cabeza antes de preguntar
    ─ ¿Y que va a pasar con Anderson?
    ─ Siendo sincero, lo más probable es que acabe muerto.─ respondió Demian con una calma espeluznante.

*                                                          *                                                             *

Llegó el viernes, y por la noche Demian se presentó en la puerta del almacen con los 23 camellos y escoltas, armados y dispuestos a matar a sus otros compañeros si se interponían. James, pegado a Demian ,sontenía una pistola con pulso firme. Fue rápido, más de lo que Demian había imaginado, entraron y no tardaron en decidirse los bandos, los fieles a Anderson no dudaron en disparar ni un segundo, mientras que los que no querían tener nada que ver se echaron al suelo, sin embargo el grupo de Demian era más numeroso y contaba con el factor sorpresa. En apenas dos minutos el piso estaba despejado, la puerta del despacho tirada abajo, y el jefe del almacén, el supuesto lider de ese grupo de camellos, agachado tras su mesa temblando como un niño. 
     ─ Se acabó Anderson.─ dijo James mientras le apuntaba. 

Demian observaba la escena desde la puerta mientras el resto del grupo esperaban fuera. No sabía si James tendría la sangre fría para matarle o simplemente dejaría que lo hiciera el propio Demian, a pesar de lo simple que le había parecido el muchacho, allí estaba, demostrando ser más que apariencias y sorprendiendo a todos a la cabeza del ataque y al propio Demian desde la conversación de la otra noche, con sus claras ideas desde el principio... Sí, ese chico era una caja de sorpresas, y Demian odiaba las sorpresas.

Desenfundó rápido y disparó contra la pierna de James, haciéndole caer al suelo, con calma cerró la puerta trás él, recogió el arma de James y se sentó en la enorme butaca del despacho. 
    ─ Cuéntame James─ dijo mientras se sacaba un cigarrillo de la chaqueta─ ¿Desde cuando trabajas para el Doctor?
   








  

viernes, 27 de junio de 2014

Capítulo 6: El Almacén Norte

Los atracos siguieron durante semanas. La cara de Fred empezó a ser conocida por todos los camellos de la zona norte y, poco a poco, temida.

Cada noche 7 u 8 camellos perdían su mercancía y las ganancias, Demian comenzó a desaparecer por las mañanas y a usar a macarras de poca monta para vender la droga por los bajos barrios usando el nombre de The Whip, haciendo que se fuera extendiendo el rumor de que rivalizaban con el (ya menos poderoso) Doctor.
Tras 6 semanas de atracos, se reunieron en el piso de Demian para preparar el golpe que acabaría con la reputación del Doctor.

─ La gente ya empieza a rumorear que está acabado─ Dijo Evelyn─ Pero después de esta noche, la ciudad entera sabrá que el reinado del Doctor ha terminado.

─ Fred, tendrás que presentarte en el almacén norte del Doctor armado y crear una distracción, Evelyn y yo nos encargaremos del resto.

Fred miró a ambos y asintió. Tras esas semanas había perdido gran parte de su miedo y lo había sustituido por una confianza inquebrantable hacia el equipo del que formaba parte. Aún recordaba la tercera semana, cuando uno de los camellos le había puesto en apuros, durante el atraco un segundo hombre le sorprendió por la espalda y le agarró mientras el camello sacaba una navaja. Demian, que le había seguido sin que Fred lo supiera, corrió desde el callejón y noqueó a su agresor de un puñetazo, demostrando que de verdad le cubría las espaldas al joven ladrón.

* * *

La noche cayó sobre la ciudad, los camellos ya habían aumentado su seguridad y habían salido acompañados todos por uno o dos hombres. Sin embargo ese despliegue de medios había dejado el almacén con apenas cuatro hombres vigilando.

Empuñando dos pistolas, Fred tocó la puerta y corrió a esconderse detrás de un pequeño muro, cuando el primer hombre apareció en el umbral comenzó a disparar, alertando a los hombres restantes que no tardaron en salir con sus armas a unirse a la fiesta de disparar a la oscuridad desde la puerta. Mientras Fred mantenía la acción en la puerta principal, Demian y Evelyn avanzaron hacia la parte trasera del almacén, cargando con ellos una enorme bolsa llena de molotovs.  

A la señal de Demian, la primera de muchas botellas voló hacia la fachada, estallando en llamas. Minutos después el enorme almacén ardía iluminando los alrededores, los desconcertados hombres de la puerta corrían de un lado a otro y pronto olvidaron a su misterioso agresor y huyeron del fuego.

Se reunieron con Fred en la puerta principal y, sin mediar palabra, se giraron a observar el espectáculo que creaban las danzantes llamas, a observar su obra y el cambio que representaba para la ciudad. Finalmente Evelyn rompió el silencio.

─Deberíamos irnos ya, no tardarán en llegar los bomberos y la policía.


* * *

En el piso crecía un ambiente de celebración, sentados en el viejo sofá y con la ropa aún oliendo a humo los chicos comentaban entusiasmados lo que significaba este golpe y hasta que Demian no consiguió que sus invitados tuvieran su segundo botellín de cerveza en la mano no dijo ni una palabra sobre los futuros planes, pero llegado el momento se puso en pie y se dirigió a sus compañeros.
─ Chicos voy a explicar mis ausencias de todas las mañanas esta última semana.

─ ¡Ya era hora!─Saltó Evelyn, a la que se le notaba que no solía beber y esa segunda cerveza ya se le estaba subiendo a la cabeza, se inclinó hacia Fred y le comentó en voz alta ─No me ha querido decir donde iba en 4 semanas, ¡empezaba a preocuparme!...  
 
─ He estado trabajando en el almacén sur del Doctor este último mes.

Un largo silencio se mantuvo en el salón, al final fué Fred el primero en romperlo.

─ ¿En el almacén sur? ¿Para que?

─ Porque si queremos destruirles, el golpe final será desde dentro y creerme, cuando caiga el Doctor, cuando caiga la primera pata. Todo comenzará a venirse abajo.

viernes, 23 de mayo de 2014

Capítulo 5: Largas Explicaciones



Fred aporreó fuertemente la puerta del piso, el corazón aún le palpitaba fuertemente en el pecho. No había abierto la gran mochila que cargaba en la espalda, pero por la pequeña charla entre atracador y atracado que había mantenido con su antiguo propietario imaginaba lo que había, y no podía dejar de preguntarse por qué Demian querría robarle la droga a un tipo tan peligroso como el Doctor.

Evelyn abrió la puerta y una expresión de alivio apareció en su cara al ver al joven ladrón intacto:

        
        ─ Lo has conseguido…─comenzó a decirle


─ De no haberlo hecho y teniendo en cuenta a quién le estaba robando no estaría vivo, ¿Esta Demian? Tiene que responder a unas cuantas preguntas.─ El tono despreocupado de Fred había desaparecido por completo.


Sin decir nada más, Evelyn se hizo a un lado y señalo al salón  con su mano derecha. Fred cruzó el umbral y camino con paso firme hasta la oscura habitación, Demian estaba de espaldas a él, frente a la ventana, con una mano en el bolsillo y la otra sujetando un cigarrillo firmemente.

       
        ─ ¿Ya lo sabes? ─ dijo sin girarse


─ ¿Qué acabo de robarle la droga al Doctor? Sí, lo sé. Esa información suele darse antes de ofrecer el trabajo. ¡Podría estar muerto ahora mismo!

        
        ─ Si te lo hubiera dicho antes ¿Habrías aceptado el trabajo?

        
        ─ Nadie esta tan loco como para robarle al Doctor


─ Sin embargo aquí estas y con la mochila que te pedí.─ Respondió Demian dándose la vuelta.─ ¿Qué te dio fuerzas para acabar el trabajo? ¿Fue el dinero?, ¿Mataste al camello asegurando su silencio?


─ Tu promesa de protección, no arriesgaría mi vida de esta manera ni por todo el oro del mundo. Estuve tentado a largarme cuando el camello nombró a su jefe, pero eres la primera persona que, al encargarme un trabajo, me ofrece una salida. ¿Habrías venido?


Demian sacó la mano de su bolsillo con el móvil aun agarrado en ella.


─ No lo he soltado desde que has salido por la puerta, al igual que lo haría por Evelyn. Quiero ofrecerte algo, si de verdad has hecho esto es que, por mucho que pienses que alguien tiene que estar loco de atar para hacer lo que te he pedido que hicieras, lo seguirías si fuera necesario.─ hizo una pausa, dándole una larga calada al cigarrillo antes de continuar─ Quiero que seas parte de The Whip.


Tras una larga charla de explicaciones pusieron al día a Fred, el cual estaba entusiasmado a la par que asustado. El proyecto de Demian y Evelyn era realmente impresionante y ambicioso, pero el riesgo de reemplazar a los señores del crimen de la ciudad asustaba a cualquiera.


─ Entonces, si he entendido bien, ¿Vamos a empezar apropiándonos del negocio de toda la droga de la ciudad?─ dijo finalmente Fred


─ Exacto, para ello voy a necesitar que pongas tu vida en peligro unas cuantas veces más, quiero que los atracos a sus camellos por una misma persona desquicien al Doctor y, llevado por la ira, cometa errores.


Fred tardó en contestar, pero puede que esta fuera la oportunidad que había estado esperando que llegará, el momento de convertirse en algo más y avanzar, el momento que llevaba esperando toda su vida.

            
        ─ Contad conmigo.

lunes, 12 de mayo de 2014

Capítulo 4: Ladrón Encantador

Ya era por la tarde cuando tocaron la puerta del mugriento piso, Demian y Evelyn cruzaron una larga mirada y abrieron la puerta. Un chico joven esperaba en el umbral, sus ojos color miel tenían la mirada perdida, el flequillo de su pelo color avellana cubría la gran parte de su frente, vestía una camiseta negra junto a unos raídos vaqueros. Miro a ambos de arriba abajo y se presentó con voz tímida:

─ Eh ¿Vive aquí el señor Demian?, me llamo Fred Levinson y me había citado aquí a las 6 de la tarde.

Demian dio un paso adelante y le tendió la mano.

─Encantado de conocerte Fred, yo soy Demian y ella es Evelyn, pasa por favor.

Un momento después, cuando estaban sentados en el salón, Demian se levantó y comenzó a hablar de nuevo.

─ Mira Fred necesitamos tus habilidades para cierto trabajo esta noche, podrías sacar mucha pasta y es bastante sencillo.

─ ¿En qué consiste? ─ Dijo Fred con una cerveza en la mano y ya más relajado.

─ Tienes que atracar a este tío─ respondió Demian mientras le enseñaba una foto en su móvil de la persona en cuestión─ Estará a las 2 de la mañana en la esquina del parque, llevara encima unos 800 dólares y una mochila grande, puedes quedarte con la pasta, pero necesitaremos la mochila y su contenido, ah es muy importante que no le mates, te diga lo que te diga.

La cara de Fred cambió por completo, se veía que tenía muchas preguntas y no sabía por dónde empezar. Fue entonces cuando Evelyn, sorprendiendo gratamente a Demian, tomó la palabra:

─ Si completas este trabajo satisfactoriamente te podríamos dar más, creo que será muy gratificante para todos ¿Qué me dices?

La duda seguía pintada en la cara del joven pero las palabras de Evelyn iluminaron sus tristes ojos, no había tenido suerte en la vida pero esta gente le estaba ofreciendo un futuro más allá de robar tristes carteras a medianoche en una esquina del barrio.

─ Muy bien a las 3 estaré aquí con la mochila…

─ Genial, y no te preocupes por nada, si hay algún problema llámame a este número y acudiré ─ Dijo Demian mientras le alcanzaba un papel con los dígitos de su móvil garabateados.

                           *          *          *


Fred esperó en el sitio acordado hasta las 2 y vio aparecer al hombre con su mochila en la espalda. Camino despacio hasta él y bajo la mirada como siempre hacía antes de robarle a alguien, miró sus pies, recordando de donde venía y lo dura que era su vida, miró sus manos, los instrumentos que harían que no volviera a ese infierno y lo harían mejorar, y por último levantó la cabeza y miro a su objetivo, lo único que le separaba del cambio.

Sacó la navaja de su padre del bolsillo y la abrió despacio, aclaró su garganta cómicamente haciendo que el hombre se girara y le puso el arma en el cuello.

─ Sera rápido y sin montar alboroto, dame el dinero y la mochila o te aseguro de que antes de que saques la pistola que llevas bajo la chaqueta tendrás el cuello rajado.

El extraño palideció y empezó a vaciar los bolsillos

─ No sabes lo que estás haciendo chico, ¿Tienes idea de quién es el dueño de esta droga? No tienes ni idea de a quien le estas robando.

─ Me da igual, la mochila rápido ─Respondió Fred mientras hurgaba con su mano libre bajo la chaqueta y le quitaba la pistola.

─ Estas cometiendo un error chico, el Doctor te hará matar por esto.


La cara de Fred, cambió al oír el nombre del señor de la droga de la ciudad, tuvo tentaciones por un momento de rajarle el cuello para silenciarle pero recordó las palabras de Demian: “Es muy importante que no le mates, te diga lo que te diga.” Él le cubriría si había algún problema, así que sin mediar más palabra cogió la mochila y echó a correr, perdiéndose en la noche. 

Extrañamente debería estar asustado o preocupado por lo que acababa de hacer, pero en su cara solo se dibujaba una enorme sonrisa.